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Coreon Du

noticias.

La nueva escena de la música africana: del talento local a las audiencias globales

El crecimiento del streaming, la expansión de las plataformas digitales y la proyección internacional de géneros como el afrobeats están transformando la industria musical africana. En 2025, los ingresos de la música grabada en África subsahariana aumentaron un 15,2 %, según IFPI, en un contexto de creciente conexión entre artistas, mercados y audiencias.

La música africana lleva años ampliando su presencia en los circuitos internacionales. Géneros como el afrobeats, el amapiano y el afrohouse han encontrado nuevos públicos, mientras artistas de distintos países colaboran con figuras de la industria global y participan en festivales y eventos internacionales. Este crecimiento no responde únicamente a una tendencia cultural: también refleja una transformación en la manera de producir, distribuir y consumir música.

El Global Music Report 2026, publicado por la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), confirma esta evolución. Según sus datos, los ingresos de la música grabada en África subsahariana crecieron un 15,2 % en 2025, hasta alcanzar los 120 millones de dólares. Se trata de uno de los mayores incrementos regionales registrados ese año, en un mercado global que creció un 6,4 %.

Aunque Sudáfrica continúa concentrando la mayor parte de los ingresos de la región -el 78,1 % del total-, el crecimiento refleja el dinamismo de un sector en el que las plataformas digitales están abriendo nuevas vías de acceso a la música.

El streaming cambia las reglas del juego

La expansión del streaming ha modificado profundamente la relación entre artistas y oyentes. Las plataformas digitales permiten que una canción llegue a públicos de distintos países sin depender exclusivamente de la distribución física o de los canales tradicionales de promoción. Para muchos músicos, esto supone una oportunidad para construir comunidades internacionales y conectar con audiencias que antes resultaban difíciles de alcanzar.

A escala mundial, los ingresos procedentes de las suscripciones de pago al streaming crecieron un 8,8 % en 2025 y representaron el 52,4 % de los ingresos globales de la música grabada, según IFPI. El informe contabiliza 837 millones de usuarios de cuentas de suscripción de pago, una cifra que ilustra la dimensión de este cambio en los hábitos de consumo.

En África, esta transformación convive con importantes diferencias entre mercados. La conectividad, el coste de los datos móviles, los sistemas de pago y el acceso a servicios digitales siguen condicionando la expansión de las plataformas. Además, el crecimiento de las reproducciones no se traduce automáticamente en ingresos suficientes para todos los artistas, especialmente aquellos que trabajan de manera independiente.

Por ello, el desarrollo de la industria requiere algo más que visibilidad internacional: también necesita estructuras de gestión, protección de derechos, inversión y modelos de remuneración que permitan a los creadores beneficiarse del alcance de su música.

Una identidad sonora que viaja por el mundo

El éxito internacional de la música africana también está relacionado con su capacidad para dialogar con otras escenas sin perder sus referencias culturales. El afrobeats nigeriano, el amapiano sudafricano o las distintas corrientes de música urbana angoleña muestran cómo los sonidos locales pueden transformarse a través de colaboraciones, nuevas producciones y comunidades digitales.

Las redes sociales desempeñan un papel fundamental en este proceso. Los vídeos cortos, los retos de baile y la circulación de fragmentos musicales pueden convertir una canción en un fenómeno internacional y generar interés por artistas que no forman parte de los circuitos tradicionales de promoción. Al mismo tiempo, las colaboraciones entre músicos de diferentes países contribuyen a ampliar los intercambios culturales y a crear nuevas audiencias.

Este movimiento también está impulsando una conversación sobre la representación y el reconocimiento de los creadores africanos dentro de la industria global. La creciente popularidad de sus sonidos plantea la necesidad de garantizar que los artistas y profesionales locales participen de manera más directa en los beneficios económicos de su expansión.

La música africana no es un fenómeno homogéneo ni una única tendencia comercial. Es un conjunto de escenas diversas, con historias, lenguas y tradiciones propias, que están encontrando nuevas formas de conectarse. Su crecimiento demuestra que la internacionalización no tiene por qué implicar la pérdida de identidad: también puede ser una oportunidad para que más voces sean escuchadas y para que las industrias creativas del continente consoliden su presencia en el panorama global.